25 de diciembre de 2008

aquello que todos hacemos o deberíamos de hacer...

Al fin parezco haber resuelto el enigma de mi estreñimiento. Yo era un reloj, pero con el cambio de horario y las comidas fuera de casa... de lunes a viernes mi intestino se volvía vago de cojones. Bueno, no tanto, él ponía todo su esfuerzo de camino al curro, pero claro, ahí no hay esfuerzo que valga más que el de contenerse. Mi cerebro y mis tripas han tenido que librar batallas en el coche que al final han sido resueltas con la indiferencia. He probado a tomar café sólo por las mañanas, café con cigarro, galletas con fibra, pan con fibra, verduras con fibra, bífidus varios, mi problema ha causado tanta empatía que me han llegado a traer el famoso café infalible del bar de al lado del curro... y nada de nada. La otra opción era parar en mitad de la M_40. Un día en el súper, harta de leer en los productos cuál llevaba más cantidad de fibra, me llevé esos cereales que tienen forma de pienso de conejo y ¡joder!, ¡cómo deben cagar los conejos!. All-bran a puesto fin a las contiendas entre mi mente y cuerpo, y por fin todos los días tengo mi momento...

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